Psicólogos infantiles y para adolescentes en Elche
Cada etapa del desarrollo infantil y adolescente presenta retos emocionales, conductuales y sociales que pueden influir en el bienestar del menor y en el equilibrio familiar. En algunos casos, estas dificultades aparecen de forma puntual y, en otros, terminan afectando a áreas importantes como la autoestima, la gestión emocional, las relaciones sociales, el entorno escolar o la convivencia en casa.
En Mentis Psicología trabajamos con niños, adolescentes y familias desde un enfoque cercano, personalizado y adaptado a las necesidades de cada caso. Nuestro objetivo es ofrecer un espacio seguro donde comprender lo que ocurre, aprender herramientas prácticas y favorecer un desarrollo emocional saludable.
Acompañamos a familias que necesitan orientación ante situaciones relacionadas con ansiedad, problemas de conducta, dificultades adaptativas, problemas de comunicación, miedos, gestión emocional, adicción a las pantallas o conflictos propios de la adolescencia, entre otras problemáticas frecuentes en estas etapas.
Especialidades en psicología infantil y adolescente
Cada niño y cada adolescente vive sus dificultades de una forma distinta. Por eso, en Mentis Psicología trabajamos desde una evaluación individualizada, adaptando la intervención a la edad, el contexto familiar y las necesidades concretas de cada caso.

Depresión, ansiedad y cambios emocionales
Tristeza persistente, irritabilidad, ansiedad, cambios de ánimo o aislamiento emocional.
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La depresión infantil y adolescente no siempre se expresa como tristeza, sino también mediante cambios de conducta, menor comunicación, rechazo escolar o abandono de actividades que antes resultaban agradables.
Estas dificultades pueden afectar a la convivencia familiar, las amistades, la concentración y el rendimiento académico.
En algunos casos, el menor puede tener problemas para identificar o explicar lo que le ocurre, por lo que es importante valorar sus síntomas dentro de su etapa evolutiva y su entorno.
En terapia ayudamos a niños y adolescentes a comprender lo que sienten, expresar su malestar y desarrollar recursos para afrontar las situaciones que les afectan.
El objetivo es mejorar su regulación emocional, recuperar el interés por su vida cotidiana y favorecer un desarrollo más saludable y equilibrado.
Problemas adaptativos
Cambios familiares, separación, cambio de colegio o dificultades para adaptarse a nuevas situaciones.
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Los problemas adaptativos pueden aparecer cuando un niño o adolescente vive cambios importantes como una separación familiar, una mudanza, un cambio de colegio o una nueva dinámica en casa.
Estas situaciones pueden generar ansiedad, inseguridad, tristeza, irritabilidad o alteraciones en la conducta y en el rendimiento escolar.
A veces el menor no sabe explicar lo que le ocurre y expresa el malestar mediante aislamiento, dependencia, enfado o rechazo a las nuevas circunstancias.
En terapia se trabaja para comprender cómo está viviendo el cambio, expresar sus emociones y desarrollar recursos que le ayuden a adaptarse de forma más segura y estable.
Cuando existen conflictos familiares o procesos de separación, el acompañamiento al menor puede complementarse con apoyo psicológico a la pareja para mejorar la comunicación y reducir el impacto emocional en la familia.

Problemas de conducta
Rabietas, desobediencia, impulsividad, conflictos familiares o dificultades para aceptar normas.
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Los problemas de conducta pueden manifestarse mediante rabietas intensas, desobediencia, impulsividad, discusiones frecuentes o dificultades para aceptar normas y límites.
Estas conductas suelen generar tensión tanto en casa como en el entorno escolar y afectar a la convivencia familiar, las relaciones con otros niños y el aprendizaje.
Detrás de muchos comportamientos desafiantes puede existir dificultad para gestionar la frustración, expresar emociones o comunicar situaciones que el menor no sabe explicar de otra manera.
En terapia trabajamos con el niño o adolescente para identificar lo que desencadena estas reacciones y desarrollar formas más adecuadas de responder ante el enfado, la espera o los conflictos.
También acompañamos a la familia para mejorar la comunicación, establecer límites claros y coherentes y favorecer conductas más saludables.
Miedos infantiles
Miedo a dormir solo, oscuridad, separación, colegio o situaciones que generan ansiedad.
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Los miedos infantiles pueden aparecer ante la oscuridad, la separación de los padres, dormir solo, asistir al colegio o enfrentarse a situaciones desconocidas.
Aunque muchos forman parte del desarrollo normal, pueden convertirse en un problema cuando provocan una ansiedad intensa o persisten más allá de lo esperable para la edad.
En estos casos, el miedo puede afectar al descanso, limitar la autonomía, generar conductas de evitación o interferir en la vida familiar y escolar.
En terapia se identifican las situaciones temidas y se trabaja de forma gradual, utilizando explicaciones, juegos y estrategias adaptadas al nivel de desarrollo del menor.
El objetivo es que el niño aprenda a afrontar el miedo con mayor seguridad, reduzca la dependencia de la evitación y recupere confianza en sus propias capacidades.
Problemas del sueño
Dificultades para dormir, despertares frecuentes, miedo a dormir solo o alteraciones del descanso.
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Los problemas de sueño en la infancia y la adolescencia pueden afectar al estado de ánimo, la atención, el rendimiento escolar y la convivencia familiar.
Además de las dificultades para conciliar el sueño o los despertares frecuentes, pueden aparecer dependencia de los padres, resistencia a acostarse o miedo a dormir solo.
Estas dificultades pueden estar relacionadas con ansiedad, cambios familiares, hábitos poco estables o asociaciones negativas con el momento de ir a la cama.
En terapia se analizan los factores que están interfiriendo en el descanso y se establecen pautas adaptadas a la edad y a las necesidades del menor y su familia.
El objetivo es favorecer rutinas de sueño más saludables, aumentar la autonomía al dormir y mejorar progresivamente la calidad del descanso.
Relación con la alimentación
Rechazo alimentario, preocupación excesiva por la comida o dificultades relacionadas con la alimentación.
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Las dificultades en la relación con la alimentación pueden aparecer como rechazo a determinados alimentos, selectividad extrema, ansiedad durante las comidas o preocupación excesiva por el peso y la imagen corporal.
En algunos casos están relacionadas con factores emocionales, cambios evolutivos, experiencias negativas con la comida o situaciones de estrés familiar, social o escolar.
Estas conductas pueden convertir las comidas en una fuente de conflicto, afectar a la convivencia familiar y generar malestar tanto en el menor como en sus cuidadores.
En terapia se analiza qué factores están manteniendo el problema y se ayuda al niño o adolescente a identificar y expresar las emociones asociadas a la alimentación.
También se acompaña a la familia para reducir la tensión durante las comidas y favorecer, de forma gradual e individualizada, una relación más segura y saludable con la comida.
Trastorno del Espectro Autista (TEA)
Dificultades sociales, comunicativas o conductuales asociadas al desarrollo infantil.
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El Trastorno del Espectro Autista puede influir en la comunicación, la comprensión de las relaciones sociales, la flexibilidad ante los cambios y la forma de expresar necesidades o emociones.
Cada niño presenta un perfil diferente, con fortalezas, dificultades y necesidades de apoyo propias que deben valorarse de manera individualizada.
En terapia se trabajan habilidades comunicativas, sociales y emocionales adaptadas a la edad, al nivel de desarrollo y a las características concretas del menor.
También se abordan conductas repetitivas, dificultades de regulación o situaciones cotidianas que puedan generar sobrecarga, frustración o malestar.
Además del trabajo con el niño, se acompaña a la familia con orientación y herramientas prácticas para comprender mejor sus necesidades y facilitar el día a día.
Problemas de comunicación
Discusión constante, distancia emocional o dificultades para comunicarse en casa.
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Los problemas de comunicación en la adolescencia pueden manifestarse mediante discusiones constantes, distancia emocional, respuestas defensivas o dificultad para hablar de lo que ocurre en casa.
En esta etapa, el deseo de autonomía, los cambios emocionales y las diferencias de expectativas pueden aumentar los conflictos entre padres e hijos.
El adolescente puede aislarse, evitar determinadas conversaciones o tener dificultades para expresar sus necesidades sin enfado, bloqueo o rechazo.
En terapia se trabajan formas más claras y respetuosas de comunicarse, escuchar y abordar los desacuerdos sin que cada conversación termine en confrontación.
El objetivo es favorecer el entendimiento familiar, reducir la tensión cotidiana y construir una relación más sana y equilibrada entre padres e hijos.
Adicción a las pantallas
Uso excesivo de móvil, videojuegos o redes sociales que afecta al día a día.
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La adicción a las pantallas puede manifestarse mediante un uso excesivo del móvil, los videojuegos o las redes sociales que termina interfiriendo en la vida cotidiana del adolescente.
Este patrón puede afectar al descanso, la concentración, el rendimiento académico, el estado de ánimo y las relaciones familiares o sociales.
También pueden aparecer irritabilidad, aislamiento, dificultad para detener el uso o conflictos frecuentes cuando se intentan establecer límites.
En terapia se analizan las funciones que cumple la tecnología en su día a día y los factores que mantienen un uso descontrolado.
El objetivo es recuperar hábitos más equilibrados, establecer límites saludables y reducir los conflictos relacionados con las pantallas.
Consumo de sustancias
Consumo de alcohol u otras sustancias durante la adolescencia y sus consecuencias emocionales.
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El consumo de alcohol u otras sustancias durante la adolescencia puede comenzar como una conducta puntual y terminar afectando al bienestar emocional y al funcionamiento diario.
También puede provocar cambios de conducta, conflictos familiares, dificultades en las relaciones sociales y un descenso del rendimiento académico.
En algunos casos, el consumo se utiliza para afrontar inseguridad, presión de grupo, malestar emocional o problemas que el adolescente no sabe gestionar de otra manera.
En terapia se analiza de forma cercana y personalizada qué función cumple la sustancia, en qué situaciones aparece el consumo y qué factores lo mantienen.
El objetivo es reducir los riesgos, desarrollar alternativas más saludables y favorecer un cambio progresivo y sostenible en el adolescente y su entorno.
Orientación profesional
Dudas sobre estudios, futuro profesional o toma de decisiones académicas.
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La orientación profesional puede ayudar cuando existen dudas sobre qué estudios elegir, qué camino seguir o cómo tomar decisiones académicas con impacto en el futuro.
Muchos adolescentes viven este proceso con presión, inseguridad o bloqueo, especialmente cuando sienten que deben acertar a la primera.
En terapia se exploran sus intereses, habilidades, motivaciones y expectativas personales, diferenciándolos de las presiones familiares, sociales o académicas.
También se valoran de forma realista las distintas opciones formativas y profesionales, sus requisitos y las posibilidades que ofrece cada una.
El objetivo es que el adolescente pueda tomar decisiones más seguras, informadas y coherentes con sus capacidades y proyectos de futuro.
Asesoramiento a padres
Orientación para mejorar la convivencia, la comunicación y la gestión familiar.
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El asesoramiento a padres ofrece orientación ante dificultades relacionadas con la convivencia, la comunicación, los límites o la gestión familiar.
La crianza puede generar dudas cuando aparecen rabietas, desobediencia, conflictos frecuentes o respuestas emocionales difíciles de manejar.
En las sesiones se analizan las situaciones concretas que generan tensión y la forma en que padres e hijos responden ante ellas.
También se proporcionan herramientas prácticas para establecer normas claras, comunicarse de forma más efectiva y acompañar las emociones de los hijos sin perder firmeza.
El objetivo es que la familia afronte estas dificultades con mayor seguridad, comprensión y coherencia, favoreciendo una convivencia más equilibrada.
Si has identificado cambios emocionales, dificultades de conducta o situaciones que están afectando al bienestar de tu hijo o adolescente, en Mentis Psicología podemos ayudarte.
Nuestro equipo especializado en psicología infanto-juvenil trabaja de forma cercana y personalizada para comprender cada caso y ofrecer orientación adaptada tanto al menor como a su familia.
Cada niño y cada familia necesitan un acompañamiento diferente
Estamos aquí para ayudarte
En Mentis Psicología entendemos que cada niño, adolescente y familia vive las dificultades de una manera distinta. Por eso, el proceso terapéutico se adapta a las necesidades de cada caso, teniendo en cuenta la edad, el contexto familiar, el entorno escolar y el momento emocional que está atravesando el menor.
Nuestro objetivo es ofrecer un espacio seguro donde niños y adolescentes puedan expresar lo que sienten, comprender lo que les ocurre y desarrollar herramientas que les ayuden en su bienestar emocional y en su día a día.
Además del trabajo individual, consideramos fundamental la participación familiar dentro del proceso terapéutico. Acompañamos y orientamos a padres y madres para favorecer una mejor comprensión de la situación y facilitar cambios positivos también en casa.
En algunos casos, también puede ser recomendable que los padres cuenten con acompañamiento profesional a través de nuestro servicio de psicología para adultos. Además del acompañamiento terapéutico, en nuestro apartado de artículos compartimos información y recursos sobre infancia, adolescencia y bienestar emocional familiar.
Primera orientación psicológica personalizada para tu familia.
¿Cuándo debería acudir a un psicólogo infantil?
Cuando observas cambios emocionales, conductuales o sociales que se mantienen en el tiempo y afectan al bienestar del niño o a la convivencia familiar.
Por ejemplo, tristeza frecuente, ansiedad, rabietas intensas, miedos, problemas de sueño, dificultades escolares o cambios importantes en su forma de relacionarse.
¿Cómo sé si mi hijo adolescente necesita ayuda psicológica?
Puede ser recomendable pedir orientación si notas aislamiento, irritabilidad intensa, pérdida de interés, problemas de comunicación, cambios bruscos de ánimo, consumo de sustancias, uso excesivo de pantallas o dificultades para afrontar situaciones cotidianas.
La terapia puede ayudarle a comprender lo que le ocurre y desarrollar herramientas para gestionarlo mejor.
¿Los padres participan en el proceso terapéutico?
Sí. En psicología infantil y adolescente, la implicación familiar suele ser una parte importante del proceso.
En Mentis Psicología orientamos a padres y madres para comprender mejor la situación y aplicar pautas que favorezcan cambios positivos también en casa.
¿La terapia es solo para el niño o también para la familia?
Depende de cada caso.
En ocasiones se trabaja principalmente con el niño o adolescente, y en otras se combinan sesiones individuales con orientación familiar.
El objetivo es adaptar el proceso a las necesidades reales del menor y de su entorno.
¿Qué problemas se pueden trabajar en psicología infantil y adolescente?
Se pueden trabajar dificultades emocionales, ansiedad, depresión, problemas de conducta, miedos, dificultades adaptativas, problemas de comunicación, adicción a las pantallas, relación con la alimentación, problemas de sueño, consumo de sustancias, TEA y orientación a padres, entre otras situaciones.
¿Cuánto dura un tratamiento psicológico infantil o adolescente?
La duración depende de la situación, la edad del menor, la gravedad del problema y la evolución durante el proceso.
Tras la evaluación inicial, el equipo profesional puede orientar a la familia sobre los objetivos terapéuticos y el tipo de acompañamiento más adecuado.
¿Cómo pedir cita con un psicólogo infantil en Elche?
Puedes contactar con Mentis Psicología para explicar brevemente la situación y solicitar una primera orientación.
A partir de ahí, se valorará el caso y se indicará la forma más adecuada de comenzar el proceso terapéutico.









